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Sino.

Uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte,

que, alguna vez llegaría mi redentor.

Jorge Luís Borges “La casa de Asterión”

Arturo y Esteban corrían despavoridos de la espantosa bestia que los perseguía por todo el laberinto, no sabían como, pero los dioses le habían permitido no toparse con algún pasillo sin salida. En el fondo, sabían que estaban perdidos, ¡Cuidado!, el demonio se asomaba desde el otro lado del recodo, voltearon y corrieron con premura, este se acercaba vertiginoso como si a cada momento fuera más rápido, con una sola mirada supieron lo que debían hacer…

-Mira Alon, sé que talvez no sea el mejor momento para pedirte ayuda, pero eres uno de los pocos hechiceros que van quedando en el mundo y que decir, eres el más confiable-

- Pero debes comprender que mi pueblo está en peligro, los bárbaros han atacado constantemente los pueblo vecinos. Pronto atacarán el mío, como líder debo permanecer y defenderlo-

- pero eres el único que nos permitirá llegar hasta el fondo del laberinto, sin tus poderes quedaríamos atrapados allí de por vida-

-y piensa que si consiguiéramos el libro los bárbaros no podrían ni siquiera poner un pie cerca de las tierras de tu gente -

-pero mi pueblo… no estoy seguro-

-solo serán tres días, volveremos antes de la luna llena ¿qué respondes?-

-¿Me dan su palabra?-

El sol salía en su segundo día de viaje mientras los dos guerreros y el hechicero indio entraban en las viejas catacumbas. Iluminados por la magia de Alon, comenzaron a bajar por las grises escaleras, cuidado creo que hay una trampa cerca, se pusieron alerta Arturo y Esteban desenfundando sus espadas, preparados para lo que les esperara. De un momento a otro, las paredes crujieron y de ellas, miles de agujas salieron disparadas en su contra. Con un solo movimiento de sus brazos, el hechicero las esparció en sentido contrario. Gracias. Sólo muévanse. Continuaron hasta el final de las escaleras y se toparon con un largo pasillo oscuro. Al cabo de unos minutos, estaban ante una desviación. El camino se partía en dos, a la derecha, siguiendo a Arturo se internaron en una vía todavía más lúgubre.

-¡Cuidado!-

-¡Corran!-

-¡Son demasiados!-

-¡Adelante hay una puerta!-

-Corran, Corran, ¡se acercan!-

-siento el libro, estoy sintiendo el libro ¡SIENTO EL MALDITO LIBRO!-

-¿DÓNDE?-

-¡más allá de la puerta, puedo ver que hay una cámara y allí… allí está el libro!

-avanza Alon y abre la puerta, nosotros trataremos de contenerlos-

…Ambos guerreros empuñaban sus espadas preparados para enfrentar al demonio que venía a toda velocidad contra sus escudos, ¿dónde diablos está Alon?, crees que el pobre esperaba un demonio, dos veces nuestro tamaño detrás de la puerta. El demonio golpeó el escudo de Arturo con tanta fuerza que lo hizo retroceder casi dos metros. Esteban lanzó una estocada, pero el demonio la esquivó y le dio un golpe en la cara, lo que provocó perdiera algunos dientes, ¡MI CARA MALDITA SEA!, ¡CÚBRETE! Esteban subió su escudo tan rápido como pudo, pero no bastó para detener el golpe de la bestia…

-Al fin has llegado. Te espero desde hace mucho-

-¿Quién anda ahí?-

-Sabes quién soy, ¿por qué finges?, sabías desde el principio lo que pasaría, sabes lo que pasará luego y lo que ocurrirá después.-

-No, por que tiene que ser así-

-porque es el destino. Ahora ven, olvídate de ellos. -

-¿y qué hay con mi tribu?-

-¡ven!, te prometo que la defenderemos de cualquier enemigo, sólo acércate-

Mientras avanzaban en la oscuridad se dieron cuenta de lo extraño que era el laberíntico camino, ¿Qué haremos ahora?, ¿Cómo saldremos de esta trampa para ratas?, ¿puedes sacarnos de aquí Alon?, eso trato, déjenme concentrarme. Una luz comenzó a salir desde su frente y esta empezó a moverse en dirección opuesta a la que estaban ellos, de prisa, ¡síganla! Los tres se pusieron en marcha, la luz se movía y las paredes se hacían más grandes. Preparen sus armas, ¿Qué pasa?, desde los muros comenzaron a salir unas pequeñas criaturas de mirada maliciosa y afiladas garras, ¿Qué son?, no lo sé, sólo mátalas, rápidamente desenfundaron sus espadas y mientras la luz seguía, más difícil se les hacia pasar a través de las pequeñas alimañas, hasta que la luz se perdió entre los pasillos.

-¿Por qué mierda tarda tanto? Cada vez hay más de estas cosas-

-tú solo sigue matándolas, no dejan de estorbar-

-¡AAAAGRRG!-

-¿qué es eso?-

-¡CORRE, CORRE!-

-¡¿QUE MIERDA ES ESO?!-

-TÚ SÓLO CORRE-

-Los bastardos estos son rápidos y no son tan tontos como parecen-

-NO HAY ESCAPATORIA, LOS ATRAPARÉ-

-¿Esa cosa habla?-

…Arturo observó durante un segundo el cuerpo de su compañero caído, luego sus ojos se movieron hacia la bestia que lo observaba con un tono de lástima. ¿Por qué?, por que es el destino, Arturo, ¿Cómo sabes mi nombre?, la bestia corrió tan rápidamente que Arturo no tuvo tiempo de reaccionar.

Un par de horas después, mientras el sol se pone, se observa como un indio se aleja rápidamente.

Él no mira atrás.

 

Autor: Yerko Bravo

 

 

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